domingo, 24 de julio de 2016

DIA DEL PISCO DEL PERU / 24 JULIO!


Perú es el resultado de esa mezcla de biodiversidad y multiculturalidad que se remonta a la llegada de los europeos a tierras americanas, y quizás hasta mucho antes.


La uva llega a Perú
La historia del pisco se remonta a la llegada de los conquistadores españoles, en 1532, a tierras dominadas por los incas. Sedientos de codicia, los invasores vinieron en busca de “El Dorado”, lugar mítico donde abundaba, el oro no sin enfrentar miserias, pelear batallas sangrientas y esquivar flechazos y garrotazos. En éste proceso, los colonizadores trajeron productos de Europa que les hicieron la vida más familiar, entre estos: el ganado, el aceite de oliva y la vid.

Una vez fundada Lima, en 1535, se construyeron las primera iglesias de la nueva colonia. Estas requerían de vino consagrado para los servicios religiosos, además de cimentar la evangelización. El vino que trajeron los conquistadores era escaso y atesorado con celo como para dárselo todo a la santa iglesia, es por esta razón que se empezó a cultivar viñedos en las tierras conquistadas.



Los historiadores coinciden en que las primeras uvas las trajo el Marqués Francisco de Caravantes en 1553, muy probablemente de las islas Canarias, en el Océano Atlántico frente a las costas noroccidentales del África. No obstante, existe un acalorado debate sobre dónde se originó la producción del vino en Perú, pero queda claro que en 1563 se inició el cultivo de viñedos en las soleadas tierras del valle de Ica, con la intención de producir sus propios vinos. Con los años, la adaptación de la vid al clima local y la experimentación en la elaboración del vino, dieron  como resultado que el Virreinato del Perú se convirtiera en el principal productor vitivinícola de todo el continente durante los siglos XVI y XVII.


Origen del pisco
No queda claro dónde fue el primer lugar en que se produjo aguardiente de uva en Perú, pero en 1572, Álvaro De Ponce fundó el pueblo Santa María Magdalena en el valle de Pisco, que con el paso del tiempo se llamaría simplemente Pisco y ser el lugar más importante para la comercialización y exportación de aquel aguardiente que llevaría su nombre.

No obstante, el origen de la palabra “pisco” viene del quechua. El cronista español Pedro Cieza de León narra en su Crónica General del Perú que un siglo antes de la llegada de las primeras cepas a tierras sudamericanas, Chuquimanco, cacique prehispánico y señor de las tierras al sur de Lima, llamaba pishqus a las aves que veía volar durante los atardeceres frente al mar. “Pisco es nombre de pájaros”, concluía el cronista.



Según el historiador peruano Lorenzo Huertas la producción de aguardiente se inició a fines del siglo XVI, una vez destilado los mostos de la uva y convertido en aguardiente, éste se almacenaba en tinajas de arcillas llamadas “pisco”.  Johnny Schuler  propietario de La Caravedo que produce el recientemente premiado pisco Portón dice: “entonces se hablaba de 20 piscos de aguardiente  o 100 piscos de aguardiente, (usar cursiva)  que, a la larga,  fueron llamados simplemente pisco”. De otro lado, Francisco de Caravantes (probablemente hijo del marqués), habría sido el primero en identificar el aguardiente con el pueblo de Pisco. En un documento de 1630 dice, “el valle de Pisco, sigue siendo el más abundante de excelentes vinos de todo el Perú. Desde allí uno que compite con nuestro Jerez, el llamado ‘aguardiente Pisco’, por extraerse de la uva pequeña, es uno de los licores más exquisitos que se bebe en el mundo.”, entonces esto demuestra que el pisco gustó a muchos desde sus orígenes.


Expansión del pisco
La historia del pisco está plagada de triunfos, excesos y caídas. En pocas décadas  el pisco se convirtió en el licor preferido por las multitudes, además de ser un elemento valioso de intercambio. Alrededor de 1580  Sir Francis Drake, el famoso navegante y explorador inglés que también traficó esclavos en el nombre de Su Majestad, incursionó en el puerto de Pisco y pidió un rescate por los prisioneros que tomó,  los pobladores completaron el rescate pagándole con 300 botijas de pisco.

La producción local de vino y pisco llegó a niveles de gran escala gracias a los jesuitas que lo producían en Lima, Arequipa, Cusco, Ayacucho y Potosí en el Alto Perú (Bolivia actual). Para el siglo XVII, la comercialización de vino y pisco se expandió con rapidez y fue llevado más allá de los límites del imperio español comercialización que se realizaba por el puerto de Pisco.


La Corona española quiso prohibir la producción y el comercio de pisco y vinos en el Perú, pero eso no impidió el desarrollo de una intensa actividad vitivinícola, principalmente en el corregimiento de Ica, que generó un importante movimiento marítimo en la costa del Océano Pacífico durante los siglos XVII y XVIII. Paradójicamente desde 1670, los valles de Ica y Pisco produjeron principalmente aguardiente de uva en “botijas de Pisco”. El investigador argentino Pablo Lacoste refiere que hacia 1767, la producción de aguardiente, que provenía en buena medida de la región de Pisco, representaba el 90 por ciento de la producción vitivinícola total durante el siglo dieciocho.


Renacimiento del pisco
El Perú fue un país donde la gente se ufanó alguna vez de beber whisky y cerveza. La cultura del pisco desapareció y fue relegada durante décadas. Algún sociólogo tendrá que escribir algún día sobre ello. Como consecuencia de conflictos constantes,  el nivel de producción del pisco fue disminuyendo durante el siglo XX, hasta llegar a las 11.500 hectáreas cultivadas en 2002. Las razones fueron la falta de incentivos y substitución de cultivos por otros más rentables a corto plazo. A principios de 2003 el Gobierno peruano decidió promocionar el incremento de las áreas de cultivo y su exportación, dictando medidas especiales para cumplir este objetivo.


La base legal existía. En 1964, la Ley Nº 15.222, estableció que El Poder Ejecutivo, debía fijar las “condiciones a las que deberán sujetarse la elaboración de aguardientes de uva para que sus fabricantes puedan tener derecho a usar la denominación “Pisco”, aisladamente o seguida de la respectiva marca específica, con indicación expresa del lugar de elaboración”. Casi tres décadas después, en 1990, el término “Pisco” fue declarado como denominación de origen peruana. Lo que siguió fue una campaña con mucha fuerza para retomar una tradición  de producción y consumo que se había perdido un siglo atrás.


Hoy en día, el pisco es nuestra bebida de bandera y además un producto de exportación no tradicional muy importante. Falta aún mucho por hacer, pero lo más importante ha sido trazado: consumir una de las bebidas más puras del mundo porque no contiene agua a diferencia de otros productos similares y que además, es una de las más versátiles para la coctelería.

Fuente información:  http://museodelpisco.org/espanol/todo-sobre-el-pisco

Peru is the result of the mix of biodiversity and multiculturalism that dates back to the arrival of Europeans to America, and perhaps much earlier.


The grapes reach Peru
Pisco history dates back to the arrival of the Spanish conquistadors in 1532, a land ruled by the Incas. Thirsting for greed, the invaders came in search of "El Dorado", a mythical place where abounded
gold is not without facing misery, fighting bloody battles and dodge arrows and clubs. In this process, the colonizers brought European products that made them the most family life, among them: cattle, olive oil and vine.

Once founded Lima in 1535, the first churches were built the new colony. These required of consecrated wine for religious services, in addition to cement evangelization. The wine brought by the conquerors was scarce and jealously treasured as to give it all to the holy church it is for this reason that began to cultivate vineyards in the conquered land.



Historians agree that the first grapes brought them the Marquis Francisco de Caravantes in 1553, most likely from the Canary Islands in the Atlantic Ocean off the northwestern coast of Africa. However, there is a heated debate on where wine production originated in Peru, but it is clear that in 1563 the cultivation of vineyards began in the sunny lands of the valley of Ica, with the intention of producing their own wines. Over the years, the adaptation of the vine to the local climate and experimentation in winemaking, resulted in the Viceroyalty of Peru became the main wine producer across the continent during the sixteenth and seventeenth centuries.


Origin of pisco
It is not clear where was the first place that came grape brandy in Peru, but in 1572, Alvaro De Ponce founded the town of Santa Maria Magdalena in the valley of Pisco, which over time simply Pisco would be called and be the more important for marketing and export of that spirit that would bear his name instead.

However, the origin of the word "pisco" comes from the Quechua. The Spanish chronicler Pedro Cieza de León tells in his General Chronicle of Peru a century before the arrival of the first strains South American lands, Chuquimanco, prehispanic cacique and lord of the land south of Lima, called pishqus birds he saw flying during the sunset by the sea. "Pisco is the name of birds" concluded the writer.



According to the historian Lorenzo Huertas Peruvian brandy production began in the late sixteenth century, once distilled grape musts and become spirits, it was stored in clay jars called "pisco". Johnny Schuler manage La Caravedo that produces recently awarded Pisco Portón says, "there was talk of 20 or 100 pisco brandy pisco brandy (using italics) that eventually were called simply pisco". On the other hand, Francisco de Caravantes (probably son of the Marquis), would have been the first to identify the brandy with the people of Pisco. In a 1630 document he says, "the valley of Pisco, remains the most abundant of fine wines from around Peru. From there one that competes with our Jerez, the so-called 'brandy Pisco', by drawn from the small grape, is one of the most exquisite liquors drunk in the world. "Then this shows that pisco like many from his origins.


Expansion of pisco
The history of pisco is full of triumphs, excesses and falls. In a few decades the pisco became the preferred by the crowds, besides being a valuable exchange liquor. Around 1580 Sir Francis Drake, the famous navigator and English explorer who also trafficked slaves in the name of His Majesty, entered the port of Pisco and demanded a ransom for the prisoners took, villagers completed the rescue pay him 300 jars of pisco.


Local production of wine and pisco reached levels of scale thanks to the Jesuits that produced in Lima, Arequipa, Cusco, Ayacucho and Potosí in Upper Peru (now Bolivia). By the seventeenth century, the marketing of wine and pisco expanded rapidly and was taken beyond the limits of the Spanish empire that was made by marketing the port of Pisco.

The Spanish Crown wanted to ban the production and trade of pisco and wines in Peru, but that did not stop the development of an intense wine activity, mainly in the village of Ica, which generated an important marine movement in the Pacific Ocean during the seventeenth and eighteenth centuries. Paradoxically since 1670, the valleys of Ica and Pisco grape brandy produced mainly in "jars of Pisco". The Argentine researcher Paul Lacoste states that by 1767, production of brandy, which came largely from the region of Pisco, represented 90 percent of total wine production during the eighteenth century.


Renaissance pisco
Peru was a country where people once boasted drinking whiskey and beer. Pisco culture disappeared and was relegated for decades. A sociologist will have to write about it someday. As a result of constant conflict, the level of pisco production was decreasing during the twentieth century, reaching 11,500 hectares in 2002. The reasons were the lack of incentives and substitution of crops more profitable in the short term. In early 2003 the Peruvian Government decided to promote the increase of crop areas and export, dictating special measures to meet this objective.



The legal basis existed. In 1964, Law No. 15,222 Law, established that the Executive Branch must set the "conditions that must be subject making grape spirits for their manufacturers may be entitled to use the name" Pisco ", alone or followed by respective specific brand, expressly indicating the place of preparation. " Nearly three decades later, in 1990, the term "Pisco" was declared as an appellation of Peruvian origin. What followed was a campaign very hard to resume a tradition of production and consumption that had lost a century ago.


Today, the pisco is our national drink and also a product of very important non-traditional exports. Much remains to be done, but the most important has been drawn: consume one of the purest beverages in the world because it contains water unlike other similar products which also is one of the most versatile for cocktails.